domingo, 10 de agosto de 2014

Cómo entrenar a tu dragón 2

Nunca he sido muy fan de las películas de la división DreamWorks animation. Cuando surgió la compañía, lo hizo en un claro intento por competir con la gran Pixar, pero sus historias para mi gusto se encontraban muy lejos de la compañía del flexo. Tenían los mismos recursos para hacer grandes películas de animación, pero les faltaban los grandes guiones. Eran películas entretenidas que intentaban ser más modernas y más graciosas, pero cayendo muchas veces en la parodia y el chiste fácil y plagándola de músicas pegadizas y muy conocidas. Como ejemplos citaría a Shrek, El gato con botas, Madagascar, Monstruos vs. alienígenas, El espantatiburones, Los Crood ... El diseño de los personajes humanos no me gusta nada y no caso mucho con su filosofía. Algunas de sus películas se dejan ver, pero otras para mí, no pasan ni siquiera el filtro. Nunca he sabido verle la gracia a Shrek y Los Crood simplemente fue insufrible de principio a fin. Aún hoy, me pregunto cómo pudo estar tanto tiempo en cine y con tanto bombo y platillo.


Únicamente dos películas han conseguido que me reconcilie con la compañía. Una es Kung Fu Panda . Sí, la saga también es graciosa y a veces, recorre al chiste fácil, y aunque ignoro por qué, consiguió que no me aburriera. Y, la creación de Dreamworks que ha conseguido robarme el corazón es Cómo entrenar a tu dragón y su segunda parte.

 
Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero de vez en cuando hay excepciones y Cómo entrenar a tu dragón 2, lo es. Tal vez sea porque desde un principio estaba pensado para que fuera una trilogía, con lo que no se dedicaron a exprimir la gallina de los huevos de oro con otra aventura independiente de más baja calidad, sino que la historia sigue su curso y nos detiene 5 años después de lo que pasó en la primera película. Para los que no la hayáis visto, os pongo rápidamente en antecedentes. Es la historia de un joven vikingo, hijo del jefe del clan y huérfano de madre, que es la antítesis de su padre, tanto en la forma de pensar y actuar como en el aspecto físico. El joven siente que no encaja en ese mundo y que difícilmente podrá ser la persona que se espera de él hasta que en su vida se cruza un dragón negro, único y especial, que se convertirá en su mejor amigo y aliado.  
 
En esta segunda parte, la amistad entre el humano y el dragón sigue siendo el eje central alrededor del que gira toda la película. Pero también hay sitio para el amor, la amistad entre humanos, la diversión, la aventura y también, por qué no, para la tristeza, el dolor y la comprensión. Y es que para la secuela, los creadores han trabajado en un protagonista más maduro y responsable que deberá enfrentarse a su destino y a los aspectos más felices y también más tristes de la vida.
 

De la primera película no esperaba gran cosa y acabé encantada. Se había cuidado muchísimo la ambientación, los detalles y por supuesto los personajes. Y tenía muchísimas ganas que se estrenase la siguiente, porque los tráilers y pequeños avances que había visto prometían. Y lo cierto es que no ha defraudado nada. Las casi dos horas que dura se pasan en un santiamén gracias a un guión muy bien trabajado y no pensado sólo para niños. Por los paisa- jes tan bonitos y espectaculares y por las escenas de vuelo entre el dragón Desdentao y el humano ya merece la pena pagar la entrada. Pero, esta película no es más de lo mismo, sino que habrán sor- presas, nuevos personajes y muchos más dragones. Mucha más acción y mucha más diversión.

Como os decía, la película me encantó, pero independientemente de lo bien que esté hecha en conjunto, el corazón hace tiempo que me lo robó Desdentao, el dragón negro. Entrañable, cariñoso, juguetón, divertido, valiente y fuerte, a menudo con un comportamiento similar a cualquier mascota que tengamos en casa. Te reirás con él y te darán ganas de tener uno. Lo mejorcito del metraje.




Una película muy recomendable de la DreamWorks, que os animo que no dejéis pasar.