jueves, 27 de marzo de 2014

Irish celtic

Hace unos días tuve la oportunidad de presenciar el espectáculo Irish celtic. Con él me quité una espinita que tenía clavada desde el año 1996 cuando no pude asistir al show que Michael Flatley traía a Barcelona, el popular Lord of the dance. Fue gracias a Flatley que descubrí el baile irlandés y desde entonces estoy enamorada de su música, sus bailes y su cultura.

Pues bien, Irish celtic no es Lord of the dance. No tiene en sus filas al maestro Michael Flatley (algún día os hablaré de él) ni mucho menos el efectismo y la gran puesta en escena que tenía Lord of the dance, pero no importa, Irish celtic merece la pena. El nombre del espectáculo se refiere al nombre del pub irlandés donde transcurre toda la acción. Paddy lo regenta desde hace años y ahora ha llegado el momento de cederle las riendas a su hijo. Pero antes de entregarle las llaves, Paddy quiere que su hijo conozca sus raíces, la historia de su familia y de su Irlanda natal. A través de la música celta y del baile irlandés iremos descubriendo los principales acontecimientos sucedidos en Irlanda: su mitología, la aparición de William Wallace, la construcción del Titanic hasta llegar a nuestros días.

A pesar de no ser lo mismo, este show me recordó bastante a lo que Michael Flatley había popularizado internacionalmente hace años y no es de extrañar, pues Irish celtic viene producido por Denise Flynn y Jim Murrihy, dos miembros del cuerpo de baile de los dos espectáculos más conocidos de Flatley: Lord of the dance y Feet of flames.

 
El plato principal de Irish celtic es la danza irlandesa, en donde un grupo de bailarines bailan perfectamente sincronizados, con pasos muy específicos y con una serie de piruetas. El baile irlandés me recuerda mucho al claqué pero bailado bajo los sones de la música celta. Hay muchos números a lo largo de la hora y media que dura el espectáculo, algunos más movidos y alegres y otros más profundos y místicos. En total son unos 12 bailarines que se van turnando: hay números sólo para hombres, otros son mixtos y algunos sólo para chicas. Son estos últimos, los más dulces. Las chicas fluyen por el escenario y bailan tan grácilmente que parece que pesaran menos que una pluma. Las danzas más livianas de las chicas contrastan con la fuerza y contundencia que los hombres imprimen a sus bailes.
 
Uno de los aspectos que más me gustó de la obra es que toda la música está interpretada en directo. En el escenario hay una banda de 4 personas que mediante la gaita, el piano, la guitarra y el violín amenizan toda la velada. Y por supuesto, todos ellos disponen de su momento para lucirse, cantando canciones o interpretándonos solos a violín. Aún hoy recuerdo como se me pusieron los pelos de punta cuando en un escenario con las luces atenuadas y lleno de una suave bruma azulada pudimos disfrutar del sonido de una gaita.

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Además, en Irish celtic apuestan por las bandas sonoras y algunas de las canciones que suenan son fácilmente reconocibles desde el tema central de El último mohicano al de Braveheart. A continuación podéis ver un vídeo del fragmento en el que recrean la llegada de William Wallace.
 
 


Irish celtic viene avalado por el éxito que obtuvo el año pasado en su gira por Francia. Desde esta semana hasta el próximo 6 de abril estarán por Barcelona. Os animo a que si estáis por la zona busquéis un hueco y compartáis con ellos una animada tarde llena de música, baile y mucho humor y por qué no, si os apetece le pongáis punto y final con la compañía de una cerveza Guinness o un buen whisky irlandés.
 
 

martes, 18 de marzo de 2014

Cine club

A principios de año decidí que no podía permitir que pasara otro año sin haber visto clásicos del cine como Cleopatra o Ben Hur con lo que a mi me gusta el séptimo arte. Algunas de estas películas las han emitido mil veces por la televisión pero por un motivo u otro nunca me he quedado a verlas. No sé por qué, pero siempre da como un poco de pereza ponerse a ver películas antiguas, aunque a menudo sean mucho mejores que las que van haciendo hoy en día.
 
Ante este panorama fue como surgió la idea de montar en casa nuestro particular cine club. La idea consiste en que el segundo sábado de cada mes se verá una película clásica por orden de antigüedad. En enero se vería una película de la década de los 20; en febrero, de los años 30;  en marzo, de los 40, etc. y una vez se alcanzase la década de los 70 que ya estaríamos rondando junio del actual año volver a empezar con otra película de los años 20, de los 30, 40, ...

Con esta propuesta se pretendía ser conscientes un poco de cómo ha evolucionado el cine en sus aspectos más tecnológicos y también cómo se ha cambiado la forma de presentar las historias. La selección de títulos se hizo un poco al tuntún, intentando que hubiera variedad de géneros, pero también buscando historias que nos llamaran la atención y que no hubiéramos visto ya antes. 
 
 
 
Llevamos ya 3 meses con la propuesta y puedo asegurar que está resultando una experiencia curiosa y la mar de estimulante. Algunos de los títulos escogidos han sido elecciones más afortunadas que otras, pero en general cada película elegida tiene su aquél. Además, no sólo se trata de ver la película sino que buscamos curiosidades sobre la misma e intentamos entenderla situándolos en el contexto en el que se estrenó.
 
Sé que voy con bastante retraso, pero me gustaría en los próximos días publicar unas breves reseñas sobre las películas que ya hemos visto y luego seguir comentando sobre las que vayamos viendo. Creo que es una buena oportunidad para aprender algo más sobre cine a la vez que a mi me servirá para tener organizadas todas las notas que tomé sobre este ciclo de cine. Y a vosotros si os apetece sumaros a nuestra iniciativa seréis bienvenidos. :o)