sábado, 13 de septiembre de 2014

Entre 'Bricomanía' y 'Decogarden'

Este post hoy lo escribo desde mi recién inaugurado balcón. Y es que mi pequeño balcón, al que tanto cariño le tengo, ha sufrido un cambio de imagen radical. Vaya, que no parece ni el mismo. Aunque ha costado sudor y lágrimas, más sudor que lágrimas, me doy por satisfecha con el resultado final.
 
Desde pequeña tengo recuerdos de haber pasado tardes y tardes en el balcón, espiando la calle a través de los barrotes, jugando al aire libre o bañándome en la piscina que mis padres montaban cada año en la terraza. De mayor ya, siempre me ha encantado sentarme en un balcón con una mesa, un buen libro y disfrutar del aire fresquito mientras dejas que las horas pasen o por qué no, cenar a la fresca en verano cuando las noches en el interior se hacen bastante insoportables.
 
En mi piso nuevo, el balcón no acababa de ser santo de mi devoción (más bien parecía una habitación de hospital, tan blanco) y mi idea era más adelante, con más tiempo y dinero, darle un lavado de cara y hacerlo más acogedor.  Pero este mayo, se produjo un incidente que nos hizo decidirnos: se empezaron a caer las baldosas. Sí, tal y cómo lo leéis: las baldosas se despegaban de la pared. En lugar de recolocarlas, decidimos quitarlas todas y rediseñar el balcón.
 
Como os decía, una ardua tarea porque primero, hubo que arrancar las baldosas. Una vez fuera, descubrimos que detrás de las baldosas nos esperaban más sorpresas: agujeros de 10 cm de profundidad, desniveles, humedades y varias capas de pintura diferentes. Vaya, todo un señor chapuzas el que hizo el balcón de buenas a primeras. No os aburriré con los detalles y la de horas y horas que mi chico y yo le dedicamos a este balcón. Bricomanía y Decogarden hacen las cosas muy rápido y fácil, pero nosotros que no estamos muy puestos en la materia...


Resultado después de quitar las baldosas
 
Imagen del balcón inicialmente, con sus baldosas blancas
 



                                 
Resultado final
 
En fin, que después de tapar los agujeros, rascar todas las paredes y el techo para quitar restos de pintura y desniveles, después de intentar "limpiar" el polvo y suciedad que quedaba en la pared, después de una capa de imprimación y tres más de pintura, el resultado es para mí, espectacular. Cierto, no somos profesionales y hay cosas que se podrían haber mejorado o perfeccionado, pero después de tanto tiempo lo único que tenía ganas era de tener listo mi balcón para poder disfrutarlo en las últimas tardes de verano.
 
Os dejo con algunas fotos del conjunto y con el rinconcito que le hemos dejado a los gatos para que pasen ellos también su tarde oteando el horizonte.

 
 
¿Qué os parece cómo ha quedado? ¿Vosotros también tenéis un rinconcito especial en que os gusta pasar vuestro tiempo libre?
 
 
 
 

 
 

4 comentarios:

  1. Oye, pues os ha quedado bastante bien, muy acogedor, sobre todo en comparación con como estaba. Desde luego, el gato parece muy entretenido viendo lo que pasa fuera.
    Besos.

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    1. Sí, ahora apetece mucho más sentarse un ratito, ya no me parece tan deprimente como antes :) Los que más han echado de menos el balcón han sido los gatos. Son capaces de pasarse horas y horas cotilleando o tomando el sol.
      Besos!!

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  2. ¡Hola! Os ha quedado muy cuco :) Desde luego, sí que era un pelín chapucillas el que hizo el balcón. Espero que disfruteis mucho de él :)

    ¡Un beso!

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    1. Hola Laura!! Me alegro que te guste :) Ya ves si era chapuzas el que hizo las obras, casi me da un chungo cuando vi todo el trabajo extra que había debajo de las baldosas. Casi como aquél que barre y lo mete todo debajo de la alfombra. Pero sí, ya he empezado a disfrutarlo, alguna tarde ya me la he pasado leyendo 'La edad de la inocencia' ^_^

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