jueves, 23 de diciembre de 2010

Glee, la serie revelación

Ganadora del People Choice, del Teen Choice, del Satellite y del Globo de Oro a la mejor serie comedia o musical. Emmys a la mejor actriz de reparto para Jane Lynch, al mejor artista invitado para Neil Patrick Harris, a la mejor dirección y a la mejor mezcla de sonido en una serie monocámara. Y por último, premio al mejor reparto de comedia por parte del sindicato de actores. Glee ha conseguido todo este palmarés de premios en una única temporada. La segunda ya se está rodando y, es tal el éxito que ya se ha firmado por dos temporadas más.


En un principio, Glee estaba pensada para ser una película, pero sus creadores se dieron cuenta que la idea daba para hacer una serie. Presentaron el formato a Fox y quince horas después la cadena dio luz verde para que prepararan el piloto. Los creadores de la serie, Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan, responsables de Nip/Tuck, se basaron en su propia experiencia para desarrollar la trama de un conjunto de alumnos de lo más variopinto que constituyen un coro de música en su instituto y que luchan juntos para ganar los regionales. El piloto se estrenó en mayo 2009, tras American Idol y poco a poco la serie se popularizó.

La trama arranca con el profesor de español Will Schuester que quiere recuperar el coro del instituto al que había pertenecido él de joven y ganar de nuevo los campeonatos. Para ello, reúne a un grupo de estudiantes: Rachel, la voz femenina con un ego por las nubes, enamorada de Finn; Finn, el capitán del equipo de fútbol de lo más inocentón; Mercedes, la afroamericana de fuerte carácter que no se va a dejar pisotear; Artie, el chico parapléjico que toca la guitarra;  Kurt, el homosexual amante de la moda y objeto de burlas del equipo de fútbol; Tina, una chica asiática que finge ser tartamuda para no demostrar que es tan tímida y Noah, el mejor amigo de Finn que pese a sus reticencias y burlas sobre el coro, finalmente acabará ingresando en él. El profesor se encontrará con la clara oposición de la entrenadora de las animadoras, Sue Sylvester, que hará lo que sea para que el Glee club desaparezca, incluso infiltrar a tres de sus animadoras en él para que lo boicoteen. Entre ellas, su favorita, Quinn, novia de Finn, capitana del equipo de los pompones y representante del Club del Celibato hasta que se queda embarazada. Y no nos olvidemos de la psicóloga del instituto, la extravagante Emma, enamorada secretamente de Will Schuester, quien a su vez está casado con Terri, una mujer capaz de cualquier cosa por salvar su matrimonio.



Las tramas están pensadas para gustar a todos los públicos y tratan temas de lo más comunes: embarazos adolescentes, homosexualidad, luchas de poder, amistad, compañerismo, lealtad, espíritu de superación, ... Su éxito quizá radique en el optimismo que destila cada episodio de la serie y en el soplo de aire fresco que supone Glee para el panorama televisivo actual donde abundan series de abogados, detectives y médicos. Sus creadores intentan, dentro de la medida de lo posible, dar un protagonismo equitativo a todos los personajes, con capítulos más centrados en cada uno de los alumnos, como fue el caso del episodio en el que Kurt se reconocía a sí mismo como homosexual. El caso de este personaje es curioso porque no existía en el libreto original. El actor que lo interpreta se presentó a las pruebas para encarnar al chico de la silla de ruedas, pero tras ver la personalidad del actor decidieron crearle un personaje a su medida.
Personalmente, creo que los personajes adultos son mucho más interesantes. El profesor Schuster y la entrenadora dan mucho juego con la particular guerra que se traen entre manos y la encantadora y desconcertante psicóloga roba el corazón a los espectadores con su amor prohibido. Por la continuidad de estos personajes parece que no deberemos preocuparnos. Por la de los alumnos quizá sí, pues el creador ha manifestado su intención de renovar todo el plantel de estudiantes una vez los gradúe en la próxima temporada.



Glee es una serie musical, pero sus creadores tuvieron claro desde el principio que no buscaban un musical donde los actores se pusieran a cantar de buenas a primeras, con lo que toda la música que aparece en la serie son los ensayos y actuaciones musicales del coro. Desde el principio, se supo que la música iba a ser imprescindible y por lo tanto conseguir que los autores cedieran los derechos de sus canciones fue una batalla constante. El caso más sonado fue el de Madonna. En un principio, cuando la serie aún se estaba rodando y no se había convertido en el fenómeno de masas, Madonna se negó a que se usaran sus canciones. Pero después de los 13 primeros episodios emitidos y de la aceptación del público, la cantante se replanteó su decisión. Eso sí, ella estableció qué canciones iban a poder usarse y vetó varias. De tal forma, que los guionistas tuvieron que modificar el capítulo para que encajara con lo dedidido por Madonna, pero vistos los resultados de ese episodio, el esfuerzo estuvo bien merecido.


Madonna no ha sido la única que ha recibido un homenaje en la serie. En el capítulo Britney/Brittany también se ha hace un repaso a los éxitos de Britney Spears y es la propia cantante quien también se anima a hacer un cameo.


Otro de los especiales de la serie ha sido dedicado al musical The Rocky Horror Picture Show.


En estos momentos, el éxito de la serie es tal que son los famosos los que se pelean porque sus canciones sean incluidas en algún capítulo y muchos otros los que quieren dejarse ver. Billy Joel ha ofrecido varios de sus temas, Rihanna rebajó considerablemente el precio de los derechos del single Take a Bow para que fuera incluido. Gwyneth Paltrow, John Stamos u Olivia Newton-John son algunas de las estrellas que se han apuntado al espéctaculo y que irán apareciendo en las próximas temporadas.


Ryan Murphy, uno de los responsables de la idea original, se encarga personalmente de escoger toda la música que aparece en la serie. Una faena considerable si tenemos en cuenta que para los 13 primeros episodios se hicieron adaptaciones de 70 canciones. Murphy intenta buscar un equilibrio entre los clásicos de siempre y las novedades del mercado.




Otro de los aspectos más llamativos de Glee son sus coreografías. El responsable de ellas es Robert Silva, quien debe crear entre 5 y 8 coreografías por capítulo. Algunas son más elaboradas que otras y dependiendo de la complejidad de las mismas un episodio puede tardar en estar listo 10 días. La mayoría de coreografías suelen ser muy originales, sólo destacar una en que todos los integrantes bailaban en sillas de ruedas y en otras intervienen otros elementos como el agua o el viento. Se ha calculado que un episodio puede costar unos 3 millones de dólares.



Pero no parece que el coste de la serie importe mucho a tenor del fenómeno de masas en que se ha convertido. A raíz de ella se han popularizado de nuevo temas musicales que estaban bastante olvidados y se han dado a conocer a un público más joven.  Los actores se han hecho muy populares y el año pasado se les pudo ver en Comic-con y cantando el Himno Nacional de Estados Unidos. Han salido a la venta dos discos recopilatorios de todos los temas y se está pensando montar una gira con todos los actores. El éxito, de momento, parece asegurado. Antena 3 tiene previsto emitir capítulos nuevos a partir del próximo año. ¡Estaremos atentos!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El cuento de la lechera


Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte
"¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!"

Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento,
marchaba sola la feliz lechera,
diciéndose entre sí de esta manera:

"Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
me rodearán cantando el pío, pío.

Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino,
tanto, que puede ser que yo consiga
ver cómo se le arrastra la barriga.

Llevarélo al mercado,
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que corra y salte toda la campaña,
desde el monte cercano a la cabaña."

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
Adiós leche, adiós huevos,
adiós dinero, adiós lechón,
adiós vaca y ternero.

¡Oh loca fantasía!
¡Qué palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría,
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre su cantarillo la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna,
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro;
mira que ni el presente está seguro.          


En días como hoy no puedo evitar recordar este poema de Félix María de Samaniego y es que tal lechera, yo, con mi décimo de lotería en la mano, también me había hecho mis castillos en el aire. Llena de ilusión y esperanza, pensaba que este año iba a ser el año, y ya tenía pensado cómo gastaría el premio, qué me compraría, a dónde viajaría, cómo lo invertiría... Pero los niños de San Ildefonso han cantado el 79.250 y con él he vuelto a poner los pies en el suelo mientras veía como mis sueños, tan cercanos y reales esta mañana, se desvanecían para un hipotético próximo futuro.

Pero lo que está claro es el que el año que viene habrá otro número con el que poder soñar despierta. Insistiremos. Seguro que el año que viene es mi año, ¿no?

lunes, 20 de diciembre de 2010

Rutinas



Lunes. Despertador. Sueño. Desayuno. Tren. Trabajo. Almuerzo. Trabajo. Tren. Casa. Ducha. Cena. Internet. Televisión. Dormir. Despertador. Martes. Desayuno. Tren. Trabajo. Almuerzo. Trabajo. Tren. Casa. Cena. Internet. Lobos. Dormir. Despertador. Miércoles. Desayuno. Tren. Trabajo. Almuerzo. Trabajo. Tren. Casa. Ducha. Cena. Internet. Televisión. Dormir. Despertador. Jueves. Desayuno. Tren. Trabajo. Almuerzo. Trabajo. Tren. Casa. Ducha. Cena. Internet. GH. Dormir. Despertador. Viernes. Desayuno. Tren. Trabajo. Almuerzo. Trabajo. Tren. Desconexión. Casa. Ducha. Internet. Peli. Dormir. Sábado. Compras. Lavadora.  Almuerzo. Amigos. Centro. Cena. Peli. Dormir. Domingo. Desayuno. Limpiar. Blog. Almuerzo. Peli. Cena. Televisión. Dormir.

Despertador. Lunes.


domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Qué fue de...?

Recuerdo aquellas mañanas de verano, cuando era una cría y me sentaba delante de la tele, sintonizaba TVE y me dedicaba a ver las series para adolescentes, una tras otra. Era como una tradición y uno tenía la sensación que el verano empezaba cuando llegaba esta programación. La chica explosiva, Las gemelas de Sweet Valley, Los rompecorazones, Los vigilantes de la playa... Otras series no eran sólo de verano, pero marcarían mi niñez de igual modo. Esos personajes y los actores que los encarnaban eran como parte de nuestra vida. Y de repente, nunca más se supo de ellos. He querido averiguar qué ha sido de algunos de ellos, pero espero vuestras sugerencias para futuras entradas.


Mark-Paul Gosselaar. (01/03/1974; Panorama City, California). Lo conocimos gracias al personaje de Zack Morris en la serie juvenil Salvados por la campana que estuvo en antena desde 1988 hasta 1993. Antes ya había aparecido en algún capítulo esporádico en series míticas como Aquellos maravillosos años o Punky Brewster. Pero sin duda, el papel de Zack Morris fue el papel de su vida. A parte de interpretarlo en la pequeña pantalla, repitió papel en un par de películas que seguían las andanzas de Zack Morris en Hawai y en su boda con Kelly. Desde que finalizó Salvados por la campana, el actor no ha parado, pero todos sus papeles no han sido de gran relevancia y prácticamente se ha prodigado en la pequeña pantalla. En 1998 rodó la serie dramática Hyperion Bahía que sólo duró una temporada. En 2001 y durante 4 años se metió en la piel de un detective en la serie NYPD Blue, serie a la que le seguiría Commander in Chief junto a Geena Davis, que también sólo duró una temporada. El año pasado estuvo protagonizando la serie Ganando el juicio que tuvo una buena aceptación entre el público. Recientemente, se le ha podido ver en un capítulo de la serie Weeds y está inmerso en el rodaje de otra serie, Franklin & Bash. Por lo que se refiere a su vida sentimental, las cosas le van bien, casado desde el 1996, tiene dos hijos.

Mayim Bialik. (12/12/1975; San Diego, California). Sus primeras apariciones en la pequeña pantalla fue en algunos capítulos de series míticas como MacGyver, Murphy Brown o Un médico precoz, pero su nombre se daría a conocer mundialmente gracias a la serie Blossom que ella misma protagonizaba. Desde 1990 hasta 1995 nos encandiló con la historia de esta adolescente que tenía que lidiar con un padre músico y sus dos hermanos. En España, esta serie se hizo tan popular que la actriz incluso acudió como invitada al programa ¿Qué apostamos?. Una vez finalizada la serie Mayim prefirió dejar aparcada su carrera como actriz y se puso a estudiar en la universidad de UCLA en donde se graduó en neurociencia y estudios judaicos y hebreos. Durante muchos años poco se ha sabido de ella. Básicamente, se ha limitado a prestar su voz en numerosas series animadas como Johnny Bravo, Kim Possible o La banda del patio. Actualmente, reside en Los Ángeles con su marido y sus dos hijos. Desde 2003 aparece esporádicamente en la pequeña pantalla en algunos episodios de Siete en el paraíso, Bones, Salvando a Grace o Vida secreta de una adolescente. Recientemente, ha sido la artista invitada en la versión americana del concurso ¿Quién quiere ser millonario? Pero lo cierto es que su nombre vuelve a estar en boca de todos por interpretar a la novia de Sheldon  en la exitosa teleserie The Big Bang Theory.

Kelly Packard. (29/01/1975; Glendale, California). Empezó a trabajar en la tele en series como Aquellos maravillosos años, Blossom, Paso a paso o Yo y el mundo. Pero el primer papel importante de su carrera sería el de Tiffani Smith en la serie juvenil California dreams. Desde 1992 hasta 1997 estuvo interpretando a la bajista de un grupo de música. Una vez finalizada la serie, su siguiente paso fue dejar el bajo y enfundarse el bañador rojo en Los vigilantes de la playa. Ella era April Giminski y junto a David Hasselhoff recorría las playas en la versión que se hizo de la serie en Hawai. Éstos dos han sido los papeles más importantes de su carrera. Más tarde, probó suerte en varios telefilms y apareció en la película Desenfocado. A parte de esto se la ha visto haciendo de juez en un programa de mascotas, ha aparecido como invitada en algún programa de Factor miedo y más recientemente en anuncios de sistemas de adelgazamiento. En estos momentos, acaba de finalizar la película My girlfriend's boyfriend en donde tiene un papel secundario. La actriz está casada desde 1997 y tiene dos hijos.

Fred Savage. (09/07/1976; Chicago, Illinois). Con cuatro años ya se movía delante de una cámara en la película Dinosaur. En 1987, con 11 años interpretó al niño del film La princesa prometida. Se haría famoso a partir de protagonizar la serie Aquellos maravillosos años. La serie estuvo en antena desde 1988 hasta 1993 con mucho éxito. Savage interpretaba a Kevin Arnold, un niño que nos hacía sentir nostálgicos y emocionarnos con sus aventuras, su amistad con Paul y su enamoramiento de Winnie. Después de la serie, el actor probó suerte en varios telefilmes para acabar dirigiendo un par de episodios de la serie de su hermano Yo y el mundo. También se le ha visto en un episodio de Seinfield. En 1997 estuvo en la serie Working, ambientada en la vida de un joven una vez acaba la universidad. La serie duró un par de temporadas antes que se cancelara. A partir de ahí, empezó a aparecer en películas como Austin Powers en Miembro de oro o Bienvenidos a Mooseport. En 2006 estuvo protagonizando la serie Crumbs, que también fue cancelada tras finalizar su primera temporada. Savage no ha tenido mucho reconocimiento en sus últimos papeles, quizá sea por eso que en los últimos años ha preferido decantarse más por la dirección. Ha firmado como realizador algunos capítulos de series como Zoey 101, Lo que me gusta de ti, Phil del futuro, Hannah Montana, Los magos de Waverly place, Ugly Betty, Mis chicos y yo, Colgados en Filadelfia o Greek. También ha sido el director de la secuela de Papá canguro y en estos momentos se encuentra rodando capítulos para un par de series nuevas y presta su voz a Harry Osborn en la nueva serie de animación sobre Spiderman. Por lo que respecta a su vida personal, está casado desde 2004 con el amor de su niñez y tienen un hijo.

domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Para qué sirve un bidé?

Lo miro y lo remiro. Lo vuelvo a mirar y sigo pensando en ello. ¿Para qué sirve un bidé? Toda la vida hemos tenido uno en casa y desde que me independicé en todos los pisos ha habido uno, pero usarlo lo que se dice usarlo, como que no lo he hecho. Eso sí, parece pieza indispensable para crear un baño completo. Para mí es un engorro, tengo que limpiarlo cuando no lo uso y ocupa espacio (espacio que podía destinar a otros menesteres como por ejemplo, colocar un cesto para la ropa sucia). ¿Entonces por qué la mayoría de hogares españoles incluye uno en su cuarto de baño?

Quizá sea por tradición. Dicen que lo inventaron los franceses en el siglo XVI y que se popularizó un siglo más tarde. Pero cosas más recientes han dejado de usarse y ¿por qué no tendría que desaparecer el bidé?
Tal vez se sigue incluyendo porque somos incapaces de concebir una taza de váter sin un bidé al lado. Que se nos hace raro, vaya. Para mí son como uña y carne, uno junto al otro, inseparables. Una especie de Quijote y Sancho Panza.

O quizá no nos lo quitamos de encima porque le hemos encontrado otros usos más prácticos que para los que inicialmente se creó. ¿Quién no se ha cortado alguna vez las uñas de los pies apoyando en él la pierna? Hay quien lo usa de revistero, algunos para dejar la ropa sucia, otros para lavar a sus mascotas y los más excéntricos, de cubitera.

Pero un uso más común es el de lavarse los pies allí, a pesar que se ideó para lavarse "las partes pudendas y el ano", tal y como lo define la RAE. En realidad, el bidé deberíamos usarlo para limpiarnos el culo tras evacuar en lugar de recurrir al socorrido papel higiénico. Sí, sí, lo inventaron para echarnos agua y limpiarnos en profundidad. Aún sigo sin creérmelo. En mi casa, se me transmitió que era para lavarnos antes de irnos a la cama si ese día no habíamos tenido tiempo de ducharnos o de poner una bañera. Y no, resulta que era para después de defecar. ¡Qué engañada estuve todo este tiempo!

Pero no tan engañada como cocodrilo Dundee, en aquella escena de la película en la que pensaba que un bidé servía para lavarse la espalda.



Y es que aunque para nosotros, un bidé sea lo más normal en un baño, hay países en los que ni siquiera saben que existe. Norteamérica es el mayor productor de este sanitario, pero en su país no se usa ni uno. Los británicos tampoco lo quieren ni ver, parece ser que el hecho que lo inventaran los franceses les da grima. En cambio, en Japón, Italia, Grecia y algunos países de Latinoamérica son auténticos forofos del bidé. Curioso.
Investigando por ahí he descubierto que hay todo un mundo acerca de este producto. Colores, materiales, formas y diseños. Aquí lo conocemos con el grifo sujeto a la pared, pero en Argentina, por ejemplo, el grifo está en el centro de la jofaina y el chorro de agua sale vertical. ¡Por Dios! ¡Qué estrés! Como si fuera una fuente del parque en tu propio baño...

Pero la gran pregunta que se hace todo el mundo y nadie se atreve a formular es: ¿en qué sentido hay que sentarse? ¿de cara al grifo o de espaldas a él?

Contadme, ¿sois partidarios de su erradicación del baño?, o por el contrario ¿tenéis algún uso particular que deberíamos conocer?




domingo, 14 de noviembre de 2010

La chica de rosa

 


 
Título original: Pretty in pink
Año: 1986
Director: Howard Deutch
Guionista: John Hughes
Intérpretes: Molly Ringwald (Andie Walsh), Jon Cryer (Duckie), Andrew McCarthy (Blane McDonnagh), Harry Dean Stanton (Jack Walsh), Annie Potts (Iona) y James Spader (Steff).
 
Hoy me apetecía sesión ochentera y por eso me he visto por enésima vez La chica de rosa. Vista hoy quizá no sea una gran película, pero para mí es una película mítica de mi juventud junto con Regreso al futuro y Todo en un día. Por eso os animo a que si no la habéis visto, le deis una oportunidad.

La chica de rosa es la típica historia de amor juvenil en un instituto. Andie es una chica inteligente, independiente, de carácter fuerte y muy segura de sí misma. No se deja pisotear ni influenciar por nadie, tiene las ideas claras y sigue su propio estilo, tanto es así que para solventar su precaria situación económica trabaja en una tienda de discos y se diseña su propia ropa. El problema es que está enamorada de Blane, un chico serio, guapo y sensible, pero rico. Ambos se sienten atraídos, pero la diferencia de clase social y sus círculos de amistades hacen bastante improbable que la relación pueda funcionar a menos que logren ignorar la opinión de los demás.

Quizá el personaje de Blane es el menos logrado de toda la película. En algunos momentos podemos llegar a odiarle por su falta de decisión y su indiferencia, parece que no le corre sangre por las venas, más cuando lo comparamos con otros de los personajes.  Lo que sí que es cierto es que los secundarios son de lo mejor de la película.

  • Duckie, el mejor amigo de Andie, es la estrella indiscutible. Es un chico extravagante, pero tierno y dulce que haría cualquier clase de sacrificio por su amiga de la que está perdidamente enamorado. Interpretado por Jon Cryer (visto recientemente en Dos hombres y medio) consigue que el espectador lo adore y se emocione con él, robando incluso planos a los dos protagonistas. Indispensable no dejar de ver el baile que se pega en la tienda de discos.
  • Iona, la jefa de Andie. Extravagante como Duckie, regenta una tienda de discos. Suele vestir de un modo que ahuyentaría a más de uno y sus peinados son de lo más pintoresco, pero también tiene un gran corazón y es una gran amiga.
  • Jack, el padre de Andie. Vive hundido desde que su mujer le abandonó, pero es un pozo de sabiduría y un gran consejero.
  • Steff, el mejor amigo de Blane. James Spader interpreta aquí a un chico rico y sin escrúpulos al que lo único que le preocupa es el dinero, conquistar mujeres y mantener su status quo. Egoísta y cruel, moverá los hilos en función de sus intereses.

Todos estos personajes salen de la mano de John Hugues, guionista de otros clásicos de Molly Ringwald como Dieciséis velasEl club de los cinco. También se le conoce por ser el autor de los libretos de Todo en un día, Sólo en casa o Beethoven. Todas ellas, películas que en su día fueron muy apreciadas.

No creo que pueda decir mucho más sobre ella, excepto que es una comedia-drama juvenil muy bien cimentada, que nos traslada a la mitad de la década de los 80 con lo que también puede llegar a tocar la fibra de los nostálgicos. Para mí, una película especial. ¿Os animáis a verla?



sábado, 6 de noviembre de 2010

Se escriben con b...

No me había sentido tan indignada y frustrada desde que se publicó que Plutón dejaba de ser considerado planeta. Resulta que gran parte de lo que conocemos y creemos a pies juntillas como verdad verdadera puede ser cambiado en función de un grupo de académicos. Como veis, la noticia de que la Real Academia planea cambiar algunas de las reglas ortográficas me ha perturbado bastante.

Aunque quizá no sea la persona que habla con más propiedad, me gusta el lenguaje y la corrección en la escritura. Creo que deberían existir unas normas y unas reglas básicas para escribir que deberían perdurar en el tiempo. Modificarlas por el simple hecho que  la comunidad de hablantes ha deteriorado el lenguaje, no me parece una razón válida e intentar unificar el español de España con el de Latinoamérica me parece una auténtica estupidez. Tranquilamente podemos considerar que aquí hablamos castellano y allí, español.  Considero que estamos preocupándonos demasiado por lo que hay fuera de nuestras fronteras y nos olvidamos de lo que pasa en nuestra casa. ¿Por qué adoptamos palabras en nuestro diccionario que se hablan fuera y no las que se generan en Andalucía? Pongamos un par de ejemplos:

La RAE recoge el término "papa" en su vertiente española y latinoamericana:
papa1.
(Del lat. papas, y este del gr. πάππας).

1. m. Sumo Pontífice romano, vicario de Cristo, sucesor de San Pedro en el gobierno universal de la Iglesia católica, de la cual es cabeza visible, y padre espiritual de todos los fieles.

2. m. infant. Voz para llamar al padre.

papa2.
(Del quechua papa).

1. f. patata (‖ planta solanácea).

2. f. patata (‖ tubérculo).

3. f. coloq. Arg. y Ur. tomate (roto en una prenda de punto).

4. f. coloq. Arg. y Ur. Cosa conveniente o fácil de hacer.

5. f. El Salv. dinero (moneda corriente).

6. f. coloq. Méx. mentira (expresión contraria a lo que se sabe).

7. f. coloq. Ur. Mujer hermosa.


En cambio, cuando buscamos "rebujito" o "gañafote", de uso más que común en Andalucía, no aparece ni rastro en el diccionario. Curioso. No estoy en contra de incorporar palabras procedentes de fuera y nuevas acepciones, es más me parece culturalmente enriquecedor. Pero lo que me indigna es que modifiquemos lo que ya existe por simple capricho o porque en Latinoamérica es mayoritario. Repasemos algunas de las nuevas propuestas de la RAE, que si no pasa nada, serán aprobadas a finales de mes.

  • La comúnmente conocida como "y griega" pasará a llamarse "ye". Consideran que como en España su uso mayoritario es como consonante no es necesario distinguirla de las demás consonantes a las que denominamos como "ce", "de" o "ge". Un intento de equipararnos con Latinoamérica, en donde, parece ser se refieren a ella como "ye". Y por supuesto, si ya no la llamaremos "y griega" no tiene ningún sentido que nos refiramos a la "i latina" como tal.
  • La ch y la ll expulsadas del alfabeto. Se las considera dígrafos (signos ortográficos de dos letras) y por lo tanto desaparecen del alfabeto que pasa a tener 27 letras.
  • Guión sin acento. Parece ser que la RAE aceptaba que acentuáramos algunos monosílabos si la persona en cuestión percibía que en la pronunciación de esa palabra se encontraba ante un hiato. Pero a partir de ahora se considerará una falta ortográfica. "Guion", "truhan", "riais" o "Sion" deberán escribirse sin acento. Y no os podéis imaginar cómo me duele a la vista.
  • Los determinantes demostrativos y los pronombres demostrativos (este, esta, ese, esa) y los adverbios y adjetivos que se escribían igual (solo) dejarán de llevar la tilde diacrítica. Piensan que con el contexto ya es fácilmente deducible su significado. 
  • La letra q como fonema /k/ también desaparece. Así Iraq, Qatar o quórum pasarán a escribirse Irak, Catar y cuorum. Aunque aquí dejan un comodín al público, si alguien insiste en escribirlo como siempre, deberá hacerlo en cursiva.
Estoy sumamente indignada ante estas propuestas que considero innecesarias. Creo que los académicos deberían preocuparse más por intentar inculcar las reglas que ya existen y procurar que la gente aprenda a escribir sin cometer faltas de ortografía bestiales. Cada vez que veo que alguien escribe "haber" en lugar de "a ver" o al revés, me pongo de los nervios. Dicen que la culpa que la juventud no sepa escribir correctamente se debe a los mensajes de texto. Yo no sé si debe a eso o que los jóvenes pasan de todo y que no les interesa leer que eso ayuda mucho a la hora de escribir. Pero lo que sí sé es que con estas nuevas propuestas lo único que van a conseguir es liar más a la gente y dudo que muchos de los que ya están fuera de la escuela se enteren de estos cambios.

¿Vosotros que opináis? ¿Os gustan las nuevas aportaciones de la RAE?

Os dejo con algunas faltas de ortografía. ¿Para reírnos un rato?

    
           


      

lunes, 1 de noviembre de 2010

'Desesperación' de Stephen King



Hoy es la festividad de Todos los Santos. Ayer en Estados Unidos fue la noche de Halloween. Anoche en medio mundo era la noche de los muertos, una noche para la reflexión y el recuerdo, pero también una noche en la que la gente aprovecha y organiza fiestas, prepara comida especial para la ocasión, se disfraza, hace pases de películas de terror y lee novelas de miedo. Y a los libros vamos.

Aprovechando la coyuntura del momento, había que leer algo que asustara y qué mejor que algo que había salido de la mano del maestro del terror. Así que le tocó el turno a Desesperación. Ciertamente, la contraportada invitaba a la lectura.
"En la interestatal 50, en el desértico y solitario tramo que atraviesa Nevada, un gato muerto ensartado en un cartel da la bienvenida al pequeño pueblo minero de Desesperación. Allí, un policía local poseído por un perverso ser se ha erigido en autoridad suprema y sanguinaria, y elige sus víctimas entre los escasos vehículos que circulan por la carretera."
En el primer tramo de la novela King desarrolla toda su maestría. Nos presenta al abanico de personajes que compondrán la novela (una familia al completo, un matrimonio, un viejo escritor a lomos de una Harley, su fiel trabajador y la autoestopista que recoge por el camino) y nos muestra cómo éstos irán cayendo como moscas en las redes del loco policía local. El próposito de toda novela de terror ya lo tenía. Mientras leía, me atenazaban múltiples sentimientos: angustia, miedo, malestar, asco, incertidumbre.. ¿Qué estaba pasando en esa carretera, en ese pueblo? ¿Qué le había pasado a ese policía? ¿Qué iba a ser de los pobres ilusos que se habían aventurado a cruzar el país por esa carretera?

Pero a medida que se profundiza en la novela, todo se va convirtiendo en un despropósito mayor y el atractivo que habíamos encontrado se pierde. El terror y angustia que había despertado en un principio en los lectores queda diluido a medida que avanza el libro. A pesar de las bajas que irán mermando al grupo, el lector deja de sufrir y pasarlo mal porque ya no existe la sensación de que un verdadero peligro acecha a los personajes. Quizá se deba a que el misterio queda desvelado demasiado pronto, pero lo cierto es que los personajes pierden su carisma, el autor cada vez se complica más la vida con subtramas y explicaciones en profundidad innecesarias. Doscientas páginas que se podía haber ahorrado tranquilamente.
El policía, que tanto prometía, cede todo su protagonismo a su antagonista, el pequeño David, el que, desde luego, no llega a despertar empatía alguna en el lector. La resolución y justificación de lo que ha sucedido en el pueblo de Desesperación no está a la altura de las expectativas generadas en las primeras doscientas páginas.

Seguramente ésta no será la mejor novela de Stephen King y con mi comentario seguro que no estoy animando a nadie a que le eche un vistazo. Entonces, ¿por qué leerla? Por su primera parte. Espectacular y magnífica. El autor logra que sintamos pánico a una situación de lo más corriente que seguro que a más de uno ya le provoca pavor de por sí, que te pare la policía cuando vas en coche. Pero, ¿qué pasaría si quién te para es un policía de casi dos metros con muy malas pulgas?
        

jueves, 28 de octubre de 2010

Empieza la andadura...


Después de darle unas cuantas vueltas, aquí estoy. Lista para empezar un blog, mi propio blog. Mientras intentaba decidir sobre qué hacerlo, llegué a una tremenda conclusión: no sé suficientemente de algo para poder dedicarle un blog entero. Así que, ante esta situación, lo mejor que puedo hacer es destinar este espacio a escribir de todo lo que sé en menor medida y que no es poco, según dicen. Intentaré que el blog sea lo más fresco, entretenido y variado posible. Quizá un día os hable de libros, otro de cine, otro de televisión y otro, porque no, de las inquietudes que me pasan por esta cabecita mía.

Escogí llamar el blog "Al buen tuntún" por su significado. Según la RAE, tuntún es algo hecho "sin cálculo ni reflexión o sin conocimiento del asunto". Como no soy experta en nada y en mi cabeza hay mil y un pensamientos a la deriva y deseando salir, creo que "al tuntún" me define bastante. Y para qué engañarnos, la sonoridad de la palabra tuntún ha hecho que me decantase por ella sin ninguna duda. 

Tras esta declaración de intenciones, ya no me queda mucho más por decir hoy. Sólo espero que os lo paséis tan bien leyendo lo que publique como yo escribiéndolo y, si no es mucho pedir, que vayáis opinando de vez en cuando.

¡Hasta la próxima!